La Cámara de Comercio de Ceuta continúa impulsando la transformación digital del tejido empresarial a través de su podcast “De Mitos a Negocios”, un espacio informativo dirigido a pymes y autónomos. En este episodio, el programa ha contado con la participación de Bartolomé Borrego Zábala, vocal adscrito a la Agencia Tributaria en Andalucía, Ceuta y Melilla y experto en Verifactu y facturación electrónica.
El episodio, centrado en el sistema Verifactu, ha permitido resolver dudas clave sobre esta nueva normativa, que marcará un antes y un después en la gestión de la facturación empresarial. Más allá de la explicación técnica, la conversación deja entrever que el verdadero reto no es la tecnología, sino el cambio de mentalidad en empresas que aún operan con modelos tradicionales.

Durante la entrevista, Borrego destacó que todavía existe un importante desconocimiento entre empresarios y profesionales. Muchas empresas confunden Verifactu con la factura electrónica, cuando en realidad se trata de conceptos distintos.
Además, señaló que una de las principales preocupaciones del tejido empresarial es el temor a no estar cumpliendo correctamente con la normativa fiscal, especialmente ante el envío automático de datos a la Agencia Tributaria.
Desde una perspectiva más amplia, esta situación refleja una brecha habitual en los procesos de digitalización: la normativa avanza más rápido que la capacidad de adaptación de muchas pymes. No se trata solo de implementar herramientas, sino de comprender cómo afectan al día a día del negocio.
Verifactu es un sistema que permite remitir de forma automática, inmediata y electrónica los registros de facturación a Hacienda. Forma parte de la ley de lucha contra el fraude fiscal y persigue un doble objetivo: fomentar la digitalización de las empresas y mejorar el control tributario.
Según el experto, esta normativa también busca garantizar que los programas de facturación impidan prácticas incorrectas que, hasta ahora, podían realizarse sin control.
En este sentido, Verifactu no solo introduce una obligación técnica, sino que redefine la forma en la que las empresas interactúan con la Administración. Se pasa de un modelo basado en declaraciones posteriores a otro modelo basado en información en tiempo real, lo que anticipa un entorno mucho más automatizado y transparente.

Uno de los aspectos clave que deben abordar las empresas es la actualización de sus sistemas de facturación. Los programas antiguos dejarán de ser válidos si no cumplen con los nuevos requisitos legales.
Aunque Verifactu es voluntario, lo que sí es obligatorio es contar con un software adaptado. Las empresas podrán optar por enviar automáticamente sus datos a Hacienda o asumir la responsabilidad de custodiarlos.
Aquí se plantea una decisión estratégica más que técnica. Aunque la normativa permite no acogerse a Verifactu, todo apunta a que será la opción dominante a medio plazo. Optar por no hacerlo podría implicar más carga administrativa y menos ventajas, lo que en la práctica puede generar una desventaja competitiva.
Lejos de ser una carga, el sistema ofrece importantes ventajas. Entre ellas, destaca la posibilidad de validar automáticamente las facturas, reducir requerimientos de la Agencia Tributaria y mejorar la imagen empresarial.
Además, el uso de códigos QR verificables aporta confianza al cliente y puede facilitar operaciones financieras, como la validación de facturas por parte de entidades bancarias.
Más allá de los beneficios operativos, Verifactu introduce un elemento interesante: la trazabilidad como valor añadido. En un entorno donde la confianza es clave, especialmente en sectores con alta rotación o servicios al público, poder demostrar que una factura está verificada puede convertirse en un factor diferencial.

La implantación de Verifactu también transformará la relación entre empresas y asesorías fiscales. Se pasará de un modelo basado en revisiones tardías a uno preventivo, donde el asesor podrá supervisar la información en tiempo real.
Esto permitirá detectar errores antes de presentar declaraciones, evitando problemas futuros y mejorando la eficiencia del proceso.
Este cambio apunta a una evolución clara del rol del asesor: de gestor administrativo a perfil más estratégico. Al disponer de información en tiempo real, podrá anticiparse a problemas y ofrecer un acompañamiento más continuo, lo que eleva el valor del servicio.
El incumplimiento de la normativa puede acarrear sanciones importantes, especialmente en el caso de utilizar software no adaptado. Estas pueden alcanzar los 50.000 euros para usuarios y hasta 150.000 euros para fabricantes.
No obstante, Borrego insistió en la importancia de centrarse en la adaptación y no en las sanciones. Tras una reciente prórroga, las empresas disponen de más tiempo para prepararse, aunque la recomendación es clara: no esperar al último momento.
La experiencia en otros cambios normativos sugiere que quienes retrasan la adaptación suelen asumir mayores costes y presión en los plazos finales. En este caso, anticiparse no solo reduce riesgos, sino que permite aprovechar el periodo de pruebas sin consecuencias.
El experto subrayó que Verifactu es solo el primer paso hacia un modelo completamente digital, en el que la factura electrónica será obligatoria en los próximos años.
Actualmente, más de 80.000 empresas en España ya utilizan este sistema de forma voluntaria, adelantándose a su obligatoriedad y aprovechando el periodo de adaptación para probar y ajustar sus procesos.
Este dato confirma una tendencia clara: la digitalización ya no es una opción, sino una necesidad estratégica. Las empresas que se adelantan no solo cumplen antes, sino que aprenden antes, lo que les permite adaptarse con mayor agilidad a los cambios que vendrán.
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