La transformación digital de la economía ha llevado a la Administración tributaria a replantear sus mecanismos de control y supervisión para la regulación del comercio digital en España. La Agencia Tributaria ha definido para 2026 una estrategia clara: intensificar el control sobre la economía digital y los nuevos modelos de negocio mediante el uso masivo de información financiera y herramientas tecnológicas avanzadas. Este enfoque, recogido en el Plan de Control Tributario publicado en el BOE, responde al crecimiento del comercio electrónico, la globalización de servicios y la aparición de nuevos actores financieros y digitales.
El objetivo es doble: por un lado, mejorar la transparencia y la trazabilidad de las operaciones; por otro, reforzar la lucha contra el fraude fiscal, especialmente en ámbitos donde tradicionalmente ha existido mayor opacidad, como la economía digital, los patrimonios ocultos o las estructuras societarias complejas.

El comercio electrónico y la regulación del comercio digital en España vuelve a posicionarse como uno de los principales focos de actuación de Hacienda. La Administración incrementará el control tanto sobre la venta de bienes como sobre la prestación de servicios digitales a través de plataformas online (ecommerce, tienda online, marketplace…).
Este refuerzo se apoyará en nuevas fuentes de información clave:
Gracias a esta combinación de datos, Hacienda podrá detectar con mayor precisión actividades no declaradas, uso de sociedades pantalla o estructuras diseñadas para eludir impuestos, especialmente en tramas relacionadas con el IVA.
Además, se pondrá el foco en empresas que simulan estar establecidas en la Unión Europea para beneficiarse de un tratamiento fiscal más favorable en el comercio electrónico. Estas estructuras serán objeto de comprobación para evitar distorsiones en la tributación.
A nivel normativo, este impulso se acompaña de:
Todo ello configura un entorno en el que el comercio digital estará sometido a una supervisión mucho más exhaustiva y automatizada.
El crecimiento de las entidades financieras digitales ha llevado a Hacienda a intensificar el control sobre los llamados “neobancos”. Estas plataformas, que operan principalmente de forma online, serán objeto de una vigilancia más estrecha para evitar su uso como instrumento de ocultación de rentas o patrimonios en el extranjero.
La clave de este refuerzo está en el acceso a nueva información financiera:
Esta información permitirá identificar con mayor facilidad:
Las actuaciones se centrarán especialmente en contribuyentes que presenten indicios de uso indebido de cuentas en neobancos para ocultar patrimonio en el extranjero.
El ámbito de las criptomonedas se consolida como otro de los grandes focos de control. Debido al uso creciente de estos activos Hacienda reforzará la supervisión sobre contribuyentes que operen con monedas virtuales y no declaren correctamente las ganancias obtenidas. Las nuevas medidas buscan evitar la opacidad y garantizar que estas operaciones tributen correctamente.
Las nuevas actuaciones incluyen:
Este control se complementa con la colaboración internacional y con la integración de normativas europeas como el reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets), lo que permitirá avanzar hacia un ecosistema más regulado y transparente.

Por primera vez, Hacienda incorpora de forma explícita a los creadores de contenido y ‘influencers’ como un colectivo prioritario de control. El auge de estas actividades ha generado nuevas formas de ingresos que, en algunos casos, no están siendo correctamente declaradas.
Las actuaciones previstas incluyen:
Este enfoque refleja la adaptación del sistema tributario a las nuevas formas de economía digital personal (redes sociales y plataformas digitales).
El sector inmobiliario seguirá siendo una prioridad, especialmente en lo relativo a los alquileres turísticos gestionados a través de plataformas digitales por el surgimiento de un aumento significativo de ingresos no declarados.
Hacienda intensificará las actuaciones para:
También se prestará especial atención a:
Este enfoque busca combatir la economía sumergida y mejorar la transparencia en un sector clave.

Las SOCIMIs (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario) continuarán bajo una supervisión reforzada debido a su régimen fiscal ventajoso. Hacienda revisará:
Además, se intensificará el control sobre:
El objetivo es evitar el uso indebido de estructuras societarias para reducir la carga fiscal.
El sector de los hidrocarburos, especialmente sensible al fraude, será objeto de medidas adicionales de control.
Entre ellas destacan:
Además, se mantendrán planes de inspección en sectores con alta presencia de economía sumergida, incluyendo:
El control sobre grandes contribuyentes seguirá siendo una de las líneas estratégicas de Hacienda.
En el ámbito de las multinacionales, se intensificarán las inspecciones en áreas donde puedan existir interpretaciones agresivas de la normativa fiscal o prácticas de planificación que reduzcan artificialmente la carga tributaria, en línea con iniciativas internacionales como BEPS (Erosión de la Base Imponible y Traslado de Beneficios).
Respecto a los grupos societarios, se analizarán especialmente aquellos que presenten cifras de negocio anormalmente bajas en relación con su estructura.
En cuanto a los grandes patrimonios, las actuaciones se centrarán en:
Todo esto se enmarca en los esfuerzos internacionales por garantizar una tributación más justa y evitar la deslocalización de beneficios.

Este conjunto de medidas configura un entorno fiscal más exigente para empresas, autónomos y nuevos perfiles digitales.
Las principales implicaciones serán:
Al mismo tiempo, este nuevo marco también aporta mayor seguridad jurídica, claridad en las reglas del juego y una competencia más equitativa en conjunto.
La estrategia de Hacienda para 2026 marca un punto de inflexión en la gestión tributaria. El uso intensivo de datos, la digitalización de procesos y la vigilancia de nuevos modelos económicos configuran un sistema más proactivo, automatizado y preciso.
En este contexto, adaptarse ya no es una opción, sino una necesidad. Las empresas que integren estos cambios en su operativa no solo reducirán riesgos, sino que estarán mejor posicionadas en un entorno cada vez más digital y regulado.
Para las empresas, el reto pasa por aceptar este nuevo escenario, donde la transparencia, la trazabilidad y el cumplimiento normativo serán elementos clave para operar con seguridad y sostenibilidad a largo plazo.
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